Ensalada tibia de alubias y col con rúcula y feta

Esta receta la he copiado de Montiel, que tiene un blog estupendo 🙂  No os lo perdáis. Yo he hecho algunas variaciones, obligada por la nevera, pero en esencia es igual. Es magnífica para cenar en verano, para aquellos que necesitamos un punto de calor en el plato. Supongo que para cenar en invierno, aún mejor 😉

 

kale

 

Ingredientes para dos ensaladas

– 150 gr de alubias blancas cocidas. Las mías congeladas, ya no gasto más alubia de bote 😉

– Col lisa (repollo), como 400gr

– Una cebolleta grande o dos pequeñas

– Una guindilla

– Pimentón de La Vera al gusto

– Rúcula, prefiero las espinacas, pero la nevera manda

– 20 gr de queso feta desmigado

 

En una sartén pochamos la cebolleta y la guindilla. Luego añadimos las alubias y el repollo. Tapamos y dejamos que se cueza, espolvoreando el pimentón. Cuando esté bien salteado (que se pegue un poco, jeje), emplatar

kale0

 

Y añadir encima la rúcula y el feta picado.

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Alubias con arroz integral y repollo

Muchos diréis, uffffffffff, una receta para el invierno… pues sí, pero en verano algunos también agradecemos un plato de cuchara de vez en cuando. Ayer hice una superolla (14 raciones) para comer hoy y congelar. Congela muy bien, antes de cocer el arroz, que es lo último. De esa forma tienes cualquier día un plato completísimo en el tiempo de cocer un arroz 😉

Fue a petición popular. Durante el mes de julio mis padres cuidan de mi hijo por las mañanas, y yo me ofrezco, para compensar en algo el favor, a hacer la comida de los lunes para todos. Pues mi madre me pidió que hiciera estas alubias porque les encanta la comida de cuchareo, y porque se emboba viendo cómo mi hijo de tres años y medio la devora 🙂  Y da risa de tan simple que es 🙂  Hace tiempo la hacíamos con unos trocitos de lacón, pero la hemos convertido en vegana sustituyéndolo por “bien de pimentón de la Vera”, como diría mi amiga Claudia de Mivegablog, donde, por cierto, también podréis encontrar este plato 🙂

 

pote con arroz

 

Ingredientes para muchas raciones

– Una olla rápida de al menos siete litros, jeje. Si no, coged la calculadora e id dividiendo 😉

– 500 gr alubias pintas remojadas 12 horas

– Un repollo liso grande, el mío de dos kilos

– Pimentón de La Vera. Mucho. Picante y dulce

– Arroz al gusto, nosotros integral

 

En la olla echamos las alubias, el pimentón, la sal y cubrimos hasta sobrepasarlas 10 centímetros con agua. Añadimos entonces el repollo cortado en juliana fina. Yo intento separar y evitar los nervios gruesos, no me gustan demasiado. Paramos de añadir repollo cuando lleguemos al lugar recomendado por la marca de la olla para no sobrepasar. Un poquito más de pimentón espolvoreado, de sal, cerramos la olla y le damos marcha 30 minutos.

Abrimos la olla y sacamos a otra cazuela las raciones que necesitemos, con el caldo correspondiente, y en ella cocemos el arroz. Nosotros 40 gr por cabeza. Dependiendo del caldo resultante y de la cantidad de arroz que nos guste, a lo mejor se necesita recrecer con un poco de agua o de caldo vegetal.

 

Primeros bocadillos integrales para niños y niñas

Llevaba haciendo todo el pan en casa unos cinco años cuando nació mi hijo. Mi pan es muy casero, integral de verdad, contundente de sabor y firme de textura. No mazacote, ojo. Con esa apuesta en marcha durante tanto tiempo ¿cómo permitir que mi hijo se iniciara en el mundo bocata con los azucarados panecillos de leche o peor, con el universal pan de molde? Que ya se que “no pasa nada” (odio ya esa expresión) porque se iniciara con un pan que no es el mejor del mundo, hasta que su boca y su destreza le permitieran comer pan de verdad, pero la realidad que veo a mi alrededor es que luego cuesta mucho reconducir ese gusto por el pan tierno, dulce y sin apenas corteza para el bocadillo.

Pero la cuestión era ¿con qué pan hacerle un bocadillo de queso a los 14 meses? Yo hago hogazas para comer grandes rebanadas en el desayuno, y barras tipo baguette para bocadillos adultos. Difícil…

Mi hermano, panarra de pro, me dio la clave al enseñarme cómo se hace un tipo de pan de centeno que suele traerme cuando viene de vacaciones. Consiste en hacer una plancha de pan plano, estirado a rodillo, cortarlo en cuadrícula y luego, dividir cada “bocadillo” en dos partes, quedando con las dimensiones de un sandwich, pero… no hay color…

De todos los panes que hago es el menos lucido. No tiene una greña espectacular, ni una miga para tirarse de cabeza, pero es, de largo, del pan que más orgullosa me siento 🙂

 

pan chato cortado

 

Ingredientes para 12 bocadillos de unos 80gr

 

– 650 gr harina de trigo integral panadera ecológica, de El Amasadero

– 400 gr agua

– 1’2 gr de levadura seca

– 11 gr sal

 

DÍA 1

Mezclar bien todos los ingredientes menos la sal y dejar en autólisis (reposo tapado durante al menos media hora). Luego amasar según costumbre añadiendo la sal, clavando la espátula para que entre bien y no salga volando cuando amasemos. Yo hago pliegues. Dejar levar un rato, lo suficiente como para que la masa empiece a fermentar, tal vez 5 ó 10 minutos. Tapar con un paño y con una bolsa de plástico, y meter en la nevera.

 

DÍA 2 (puede ser después de 24 horas, pero podemos llevarlo hasta las 72)

Sacar de la nevera y dejar atemperar media hora. Amasar un poco para que pierda la rigidez del frío y, sobre una lámina de horno, estirar con un rodillo, hasta formar un rectángulo con las dimensiones de una bandeja de horno y un grosor no mayor al del dedo meñique

 

pan chato

 

Tapar con un paño, dejar levar dos horas al menos, y meter al horno frío, y hornear a 100º,r unos 25 ó 30 minutos. Luego sacar, despegar con cuidado de la lámina de horno dejar enfriar en una rejilla. Es importante hacer esto rápido para que la base del pan no se humedezca. Pero claro, el pan quema.Yo separo la lámina con un movimiento rápido que consiste en coger el pan, lámina incluida, y volcarlo sobre una rejilla larga, de manera que la lámina quede arriba. Entonces ya es muy fácil tirar y despergarla. Y así el pan se enfría “bocaabajo”.

He editado esta entrada para cambiar la forma de horneado porque he descubierto que este pan queda muchísimo más tierno si se hornea a baja temperatura metiendo la masa a un horno que arranca en ese momento, sin precalentar.

pan chato hecho

 

 

Cuando esté bien frío, cortar en cuadrícula, haciendo trozos de las dimensiones que queramos

 

pan chato cortado0

 

 

Para convertirlos en bocadillos, es tan fácil como hacer un corte por la mitad, separando la parte inferior de la superior. Queda un bocadillo de un grosor de 2 cm, con miga suelta, corteza blanda, pero integral y con mucho sabor. Cuando vamos a cenar a la playa de bocatas, le robo uno al peque. Los prefiero mil veces a los bocadillos de barra.

Cazuela de patatas, setas, champiñones, zanahorias y tomate seco

Pedazo título, lo sé. Pero no sé muy bien qué quitar… todos los ingredientes son imprescindibles para hacer la receta, todos le dan su punto. Ea, pues hay que ser justos. Para eso la barra del título es tan larga…

En la entrada inaugural del blog aclaré que sería escrito a cuatro manos, y aunque creo que no será así, porque no veo al costillo con ánimo de sentarse a escribir, sí es cierto que cuatro manos son las que cocinan en casa. Y esta receta es una de las suyas, sacada, como tantas, de Haztevegetariano, una joya infinita cuando quieres encontrar buenas recetas, probadas y garantizadas. En este caso, la receta es de La Dolce Vita Vegana.

 

Cazuela de patatas, setas, champiñones, zanahorias y tomates secos

 

 

Ingredientes para dos personas y media

– 2 patatas medianas troceadas, haciendo chassssssss

– 3 zanahorias grandes troceadas

– 6 setas troceadas

– 6 champiñones laminados

– 5 ó 6 tomates secos rehidratados en agua caliente o caldo

– 3 tomates rallados

– 2 dientes de ajo picados

– Una cebolleta picada

– Un vaso de vino blanco

– Un vaso de agua

– Una cucharadita de cúrcuma

– Tomillo, romero y pimienta al gusto

– Puñadito de piñones

 

El costillo insiste en que aclare lo más importante: toda la verdura debe estar picada antes de empezar, porque casi casi va todo a la vez a la cazuela.

En un poco de aceite, saltear la patata y las zanahorias. Añadir la cebolla y el ajo. Dar unas vueltecitas y añadir los champiñones y las setas, los tomates rehidratados y los piñones. A los cinco o seis minutos, añadir el tomate rallado y la sal. Remover y dejar cocer unos minutos. Todo a ojo. Luego añadir el vino blanco, dejar cocer sin tapa unos minutos, añadir el agua con las especias, tapar y dejar cocinar al menos 20 minutos. Manda la patata.

 

Mi hijo se chupa los codos 😉

Garbanzos para congelar y evitar los conservados en botes de cristal

¿Y por qué evitarlos? Hay gente a la que le da mucho asco la gelatina en que se conservan. A mí no. Pero desde hace mucho trato de consumir productos ecológicos, y ello también implica elegir aquellos con menor huella ecológica. El concepto huella ecológica es muy interesante. Significa que detrás de cada producto que consumimos hay un coste medioambiental, que de una forma u otra acabamos pagando todos. En esa huella ecológica cuentan cosas como el combustible fósil necesario para su transporte, y la contaminación por su uso, por lo que unos garbanzos mexicanos, o unas alubias USA (que son el 90% en el mercado español), sólo en contaminación por transporte ya inflan bien su huella ecológica.

Es muy difícil encontrar legumbre en conserva que sea local, o al menos española, pero si además quieres que sea de cultivo ecológico, la tarea puede ser imposible. Así que me he animado a cocerla yo y conservarla en raciones en el congelador.

Y he empezado por unos garbanzos pedrosillanos, que son los que más nos gustan en casa.

Siguiendo los consejos del blog de Balenciaga, he cocido los garbanzos con unas verduras de caldo para darles más sabor. A 600gr de garbanzos secos, he añadido, un puerro, una cebolla, zanahorias baby de mi huerto (baby porque no las clareé cuando debía y han salido muchas pero pequeñas), chirivía, nabo, apio, alga kombu y creo que ya está. Y para que toda esa verdura, que luego iba a tirar, no se me enredara en los garbanzos, he usado el utilísimo cocedero de arroz que compré en Lidl hace un siglo. Jamás cocí arroz, pero para las verduras del cocido viene genial.

 

cocedero verdura

 

Sólo dejé fuera del cocedero el puerro, porque ya no me cabía, y sabía que luego podría recuperarlo sin problemas

 

cocedero verdura2

 

cocedero verdura3

 

 

La primera sorpresa fue… que la gelatina que tanto asco da en los botes… es de los garbanzoss

 

garbanzos

 

Y la segunda el caldo que quedó, algo con lo que no contaba, y que ha quedado riquísimo, claro

 

caldo

 

 

He congelado en tupers, con un poco de caldo, por raciones de 225gr para dos adultos, y he dejado la mitad para el potaje de garbanzos y verduras que hago para mi hijo y su cajón particular del congelador, jeje. También casi todo el caldo. Se chupará los dedos 🙂