Pan integral de cereales y semillas

En el último pedido a El Amasadero (me da un poco de vergüenza escribirlo aquí y pasar por exagerada, pero pedí 20 kilos de harina, y acababa de comprar 3 de emergencia), quise probar una harina, de las francesas que tienen, Moulin de Colange, que mezcla tres cereales, trigo, centeno y cebada, y al que le añaden semillas de girasol, lino y sésamo, y copos de avena. No soy yo muy dada a las mezclas, pero quise probar.

Es cierto que todas las harinas utilizadas no son 100% integrales, lo son en un 80% más o menos, pero el resultado es un pan mucho más tierno y alveolado que el que consigo con el trigo integral normal.

Nos ha encantado. Creo que nos pasamos a esta harina para el pan de diario, el que hago en molde para desayunar tostadas. Es más cara que la harina panadera integral eco, pero el resultado merece la pena.

Eso sí, con un 75% de hidratación, que es como acostumbro a hacer el pan, IMPOSIBLE hacerlo si no es en molde. Mirad el aspecto de una masa hecha con harina integral panadera:

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Mirad el de una masa hecha con la mezcla nueva:

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Un auténtico engrudo!   Tal vez con menos hidratación sería más manejable, pero el resultado no sería tan tierno, claro.

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Ingredientes para un pan de dos kilos, hecho en un molde de 36 cm con tapa, también comprado en El Amasadero, con fermentación retardada en frío:

– 1200gr de harina Mix meule BIO cereales y granos ecológica

– 900gr de agua

– 1’6gr de levadura de panadero (una cucharadita de café)

– 22gr de sal

 

Dos días antes de hornear mezclamos bien todos los ingredientes, excepto la sal, cuidando que quede una mezcla bien integrada. Con el método indirecto (hacer masa un día y hornear otro distinto) no es necesario amasar, pero es que además, con esta harina el amasado sólo sería posible si tenemos el nivel Dios!!!

Dejamos reposar la masa a temperatura ambiente media hora, y luego incorporamos la sal con cuidado de que quede bien integrada. Tapamos el cuenco con un paño y luego con un plástico. Y a la nevera.

Un par de días después sacamos la masa y la dejamos atemperar al menos una hora. Luego la meneamos con la espátula hasta que baje el volumen, y volcamos al molde, previamente engrasado. Dejamos que fermente entre dos y tres horas (con el método indirecto de fermentación los tiempos son muyyyyyy flexibles, yo creo que podríamos tenerla en espera muy bien hasta cuatro horas). Metemos en el horno a tope (250º), bajamos a 225º a los 10 minutos, y horneamos unos 40 minutos.

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Desmoldar y esperar, el buen pan necesita reposar unas horas 😉

 

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Tarta de chocolate y galletas

No somos muy reposteros, lo que no quiere decir que no seamos golosos. Pero hay una máxima en cocina y es que, de lo que se cocina, se come. Y si de algo no conviene comer demasiado, mejor evitar la tentación de tenerlo en la nevera 😉  Aunque hay que aclarar que esta tarta es perfectamente congelable. Y en el congelador todo dura mucho más, jajaja.

Hace una semana celebramos el quinto cumpleaños nuestro hijo mayor, y esta tarta es obligada. Es una tarta muy poco infantil, porque no lleva apenas leche y el chocolate es fuerte, concentrado. Como a mí me gusta, y también como le gusta a mi hijo 😉

Es la típica tarta de galletas y chocolate, que se puede hacer con infinidad de variantes: con natillas, con leche, con chocolate a la taza… Esta es la nuestra, copiada del blog Mercado Calabajío, una joya de blog.

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Ingredientes para una tarta de unas 15 raciones, y otra mini que fue al congelador de 5 raciones:

– 375 gr de chocolate de postres, nosotros valor 70% especial postres

– 225 gr de mantequilla sin sal

– 150 gr azúcar glas

– Tres huevos

– 600 gr galletas rectangulares, nosotros las de Hacendado, que son de las pocas que no están hechas con aceites chungos (palma concretamente)

– Leche tibia, para remojar las galletas. Si no hubiera niños o nos diera igual, un chorrito del licor que prefiriéramos.

En el microondas, a media potencia, aflojamos bien la mantequilla. Añadimos el azúcar, mezclamos bien, y metemos en el mismo recipiente, que habremos elegido grande, el chocolate a trozos. Volvemos a darle marcha al microondas hasta que se haya derretido bien. Mezclamos con el azúcar glas y las tres yemas de los huevos.

Montamos las claras y las mezclamos con el chocolate con cuidado, con movimientos envolventes.

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Forramos una bandeja con papel de horno, o aluminio. Nosotros pusimos como base una alfombra de silicona, pero no es buena idea, podríamos haberla cortado al hacer las porciones, ya que esta tarta necesita cuchillo para cortarla, no sirve una simple pala.

Ponemos la leche tibia en un plato o bol grande y vamos sumergiendo las galletas para hacer la base de la tarta. Por experiencias anteriores hemos averiguado que, con un relleno tan consistente como el de esta tarta, sin natillas ni leche, hay que humedecer bien las galletas, si no la tarta será demasiado seca. Así que nada de dar una vuelta de campana y ya. Hay que remojarlas hasta que la parte inferior empiece a deshacerse.

Hacemos la base, nosotros de 7 x 3 galletas, aunque nos hubiera cabido una fila más de ancho, pero no quise que nos faltara chocolate. Que, por cierto, sobró bastante como para hacer luego una minitarta para alimentar el congelador 😉

Vamos alternando capas de galletas con capas de chocolate, en la cantidad que nos guste.

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Nosotros pusimos 4 pisos de galletas. La última capa de chocolate, claro, más gruesa.

Importante, si queremos adornar con virutillas varias, es el momento. Recuerdo cómo, en mi primera tarta, los fideos de chocolate rulaban hasta el suelo cuando pretendí adornar la tarta después de varias horas fría en la nevera, jojojo.

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Como dije al principio, esta tarta es un clásico, aunque en cada casa se hace de forma diferente. Pues esta es la nuestra 😉

 

 

Broquiflor asada

Hoy una receta tonta, de tan simple. Pero muy rica. Y muy propia de estas fechas en las que tratamos de volver a la rutina 😉

Teníamos en la nevera una broquiflor, que es una coliflor verde, de un verde fluorescente que más daba la impresión de ser radiactiva que de algo bueno, pero me cuesta resistirme a las novedades verduriles, jajaja. Luego me han contado que en otros lugares estas coliflores verdes son muy habituales. El caso es que estaba convencida de que su sabor sería igual al de la blanca, pero no. Se parece mucho más al romanesco. Que es mi crucífera favorita 🙂

Ingredientes para dos personas:

– Una coliflor grande

– Medio vaso de agua

– Sal

– Chorrito de aceite

 

Separamos los arbolitos y dividimos los más grandes. Cuanto más pequeños sean los trozos, menos tiempo de horno y más crujientes. Los colocamos sobre una fuente de horno, añadimos medio vaso de agua, salamos, y metemos al horno precalentado a 200º

coliflor para asar

A los 15 minutos sacamos la fuente, removemos los arbolitos y los agrupamos. Habrán menguado una tercera parte más o menos. Rociamos con un hilito de aceite y sal. Volvemos a meter al horno hasta que la coliflor esté tierna y dorada, otros 15 ó 20 minutos más.

coliflor asada

Riquísima!  Se puede tomar sola perfectamente, aunque los amigos de las salsas tienen un montón de posibilidades. La próxima vez que las hagamos abriré un bote de salsa romesco que debe irle de maravilla 🙂

Pan integral de pipas

Es el descubrimiento estrella de las últimas semanas. Mis chicos, el grande y el mediano, acaban con cada hornada en pocos días. Y porque mantengo el pan bien escondido, jajaja

Ya sé que el pan de pipas está más que inventado, pero es un alimento muy calórico que prefiero “gestionar” en casa. Es decir, que si el pan tipo rosquilleta industrial tiene alrededor de un 30% de materia grasa, normalmente de dudosa procedencia (grasas vegetales, dicen…), las que hacemos en casa tienen un 20%, procedentes de aceite de oliva virgen extra. Ná. Igualito… Y la harina, 100% integral, es ecológica de El Amasadero. Por cierto, qué descubrimiento, después de tantos años haciendo pan integral…

detalle

Ingredientes para llenar una bandeja de horno (600gr de producto final):

  • 350gr harina, en nuestro caso integral panadera de El Amasadero
  • 150gr agua
  • 100gr aceite
  • 8 gr sal
  • Un puñado de pipas, semillas o lo que queramos. Nosotros de girasol y calabaza

 

En un bol mezclamos todos los ingredientes y amasamos un poco cuidando de que quede todo bien integrado. Como es una masa sin levadura, podemos reservar en el bol un rato hasta que tengamos tiempo de pasarla a la bandeja (aquí es donde se hace evidente que tengo niños pequeños, jajaja), o podemos hornearla enseguida.

Cuando vayamos a hornear, extender sobre papel de horno con las manos y la ayuda del rodillo. Colocar de nuevo las pipas díscolas y precortar. Si no hacemos esto, luego habrá que romper la torta. Podemos salpicar con un poco de sal gorda o de esa en escamas.

pan de pipas sin hornear

Metemos al horno a 200º, y horneamos unos 15 minutos. Sin perder el pan de vista porque los bordes sobre todo se pueden quemar. Como normalmente los hornos calientan un poco más por la pared del fondo, es conveniente girar la bandeja a mitad de cocción. Sacar del horno cuando los bordes empiecen a oscurecerse.

pan de pipas horneado

Dejar enfriar en la misma bandeja y no guardar hasta que el pan esté bien frío, si no se reblandecerá. Pero alejar de la vista de esos que siempre tienen hambre 😉  Al menos hasta que se enfríe lo suficiente, que al tener una buena cantidad de aceite, quema pero bien. Por experiencia puedo decir que el sonido que escuchas al meter el pan muy caliente en la boca… es el mismo que al meter un hierro al rojo en agua… Yo consigo que se mantenga un par de días bien crujiente guardándolo en un tuper sin tapa en el horno o en el microondas bien cerrados.

pan de pipas hecho

Crema de tomate

Hace un siglo que saqué esta crema de un recetario de Thermomix, pero olvidé la web, así que pido disculpas de antemano por no citarla.

Me encantan las cremas de verduras, y esta es de lejos la que más me gusta. Tiene un sabor potente, nada que ver con la suavidad de la calabaza, el calabacín o la zanahoria.

crema de tomateIngredientes para cinco raciones:

– Un puerro

– Cuatro zanahorias grandes

– Tomate triturado, unos 700ml bien espeso. Lo gasto de mi conserva veraniega, y previamente a envasarlo lo cuelo bien, pero si se gasta tomate triturado de lata habrá que contar con dos botes de 800, porque la mitad es agua.

– Un poco de caldo, que puede ser el del tomate

– Sal, pimienta y un poco de comino

Esta crema la hay en la Mycook, pero se puede hacer perfectamente en una cazuela. Se trocean puerro y zanahorias y se sofríen con un poco de aceite durante 10 minutos. Vertemos el tomate y dejamos cocer, unos 15 minutos más, añadiendo el caldo que vaya necesitando. Luego trituramos bien, y a comer.

Beans bourguignon de Sarmale

Hoy añado esta receta al blog, copiada a Sarmale de Veganizando, a la que he tuneado las alubias, usando las que indica la receta original, que ella prefiere cambiar por azuki, y algunos pasos e ingredientes que me parecen prescindibles. Pero si alguien quiere probar con su receta, seguro que le sale de vicio.

Es un plato exquisito, con un profundo sabor a vino, ideal para los primeros fríos.

beans bourguignon

Para tres raciones generosas:

– Un bote grande de alubias rojas cocidas, en nuestro caso de El Hostal

– Una cebolla grandecita bien picada

– Cuatro zanahorias cortadas a dados

– Tomate triturado bien escurrido, el que se obtiene de escurrir un bote de 800gr, que queda aproximadamente la mitad

– 350gr de champiñones cortados en cuartos, añadiendo también los “pies” bien limpios

– 350ml de vino tinto, en mi caso del que tenía abierto, Rioja

– Una cucharada de postre de tomillo seco

– Aceite de oliva, sal y pimienta negra molida

En una cazuela se sofríe la cebolla, y cuando esté transparente, se añade la zanahoria. A los cinco minutos se añaden los champiñones, se se cuece hasta que pierden toda el agua, unos 15 minutos. A continuación se añade el tomate triturado, el tomillo y la mitad del vino, y se deja cocer a fuego suave con la cazuela tapada. Si antes de que las verduras estén blanditas nos quedamos sin líquido, añadimos un poco del agua que hemos escurrido del tomate triturado. Si nos gustan los guisos fuertes, vino 😉 Cuando las verduras estén listas, añadimos las alubias cocidas, el resto del vino, la sal y la pimienta al gusto. En diez minutos, a comer!

Pizza de verduras de verano

Últimamente, y hasta que me decida a hacer dieta, los viernes por la noche en casa se cena pizza   Y la pizza más saludable es la de verduras. Además, nos gusta, y no echamos de menos otros ingredientes clásicos más contundentes, que también nos gustan. Los dejamos para las pizzas de trattoría, donde no suelen lucirse mucho con las verduras.

Aprovechando que a lo largo de la semana siempre horneo algo, pan o algún asado, meto a continuación una fuente con verduras, que quedan, una vez limpias de piel y semillas, así

verdura asada para pizza

La verdura asada se conserva perfectamente en la nevera hasta una semana, así que hay margen para gastarla.

Ingredientes:

Para la masa:

– 200gr harina integral

– 100gr agua

– Media cucharada de postre de sal

– 1gr de levadura seca de panadería

– Una cucharada sopera de aceite de oliva

Para el relleno

– Dos pimientos rojos asados

– Una berenjena asada

– Una cebolla asada

– Un calabacín a rodajas muy finas

– Tomate frito para la base, nosotros sofrito de tomate y cebolla casero que hacemos en verano

– 100gr queso de cabra

Para hacer la masa, amasamos todos los ingredientes y dejamos fermentar un par de horas tapada a temperatura ambiente. Si hay prisa, sin reposo 😉

Estiramos bien y cubrimos con salsa de tomate, y la verdura asada a trocitos. Después cubrimos con el calabacín, y ponemos el queso a pegotes. Horneamos 10 minutos a 200º y lista 🙂

 

pizza vegetal