Salteado de tofu y col

Esta es una de esas recetas que haces por intuición. Nunca había probado la col con tofu pero tenía la impresión de que se llevarían bien 😉  Es cierto que el tofu, al carecer casi por completo de sabor, puedes llevarlo al terreno del resto de ingredientes si aciertas con el aderezo.

col salteada con tofu2No hay más historia que contar sobre esta receta, así que ahí va.

Ingredientes para 2 raciones

– La cuarta parte de una col mediana, unos 350gr, más o menos, no lo pesé

– Una patata pequeña

– Un bloque de tofu firme, de unos 200gr

– Adobo, al gusto. Nosotros aceite de oliva virgen extra y zumo de limón (más limón que aceite) pimentón dulce, pimentón picante, tomillo, romero y orégano

Unas horas antes cortamos a tacos el tofu y lo ponemos a marinar en un tuper. Cerramos el tuper, agitamos para emulsionar el aceite y el limón, y guardamos en la nevera.

En una cazuela con poca agua cocemos la col cortada en juliana. Cuando esté “al dente”, escurrimos, y ponemos a cocer la patata cortada a dados, hasta que esté ligeramente tierna, pero no muy hecha.

En una sartén con dos cucharadas de aceite empezamos a rehogar la col y la patata durante un par de minutos. Pasado ese tiempo añadimos el tofu, escurrido de la marinada. Al gusto, vertemos un poco de marinada, mezclamos todo en la sartén, y rehogamos durante el tiempo en que tarde en consumirse el líquido.

col salteada con tofu1

Cinnamon rolls

La primera vez que probé estos dulces fue en 2004, durante un viaje a Finlandia, donde vive mi hermano desde hace más de quince años. Me encantaron. Fueron parte de mi desayuno cada día que fue posible en aquel viaje. Qué viaje, por cierto. Qué tiempos para viajar cuando sólo éramos dos, jaja.

cinnamon rolls 1

Hace unos años volví a recordar estos rollos al ver una receta en El Aprendiz de Panadero de Reinhart (la biblia de los que quieren conocer los fundamentos de la buena panadería). Y es que estos dulces no entran en la categoría de los abizcochados, sino de los de “tipo pan”. Es decir, los que fermentan con levadura natural y necesitan mucho menos azúcar para saber dulces, como la brioche o el roscón de reyes. Son dulces ideales para quienes se empalagan pronto con las cantidades ingentes de azúcar que lleva cualquier pastel o masa que crece con levadura química. A mí no me empalagan, jaja, tengo buen saque y me gusta todo, pero reconozco que, con los años, soy menos golosa y le encuentro un gusto especial a estas masas de base pan menos dulces que combinan tan bien con otros ingredientes que, con un camión de azúcar o de chocolate, quedarían anulados. Como la canela 🙂

Hace dos domingos, en capilla ya para ser madre por segunda vez, pensé en volverlos a hacer y llevármelos al hospital. Después de tanto tiempo sin comerlos creo que su sabor ha quedado fijado para siempre al recuerdo del nacimiento de Julen. Su padre y yo los comimos para desayunar cada día y para acompañar el café de la merienda. Se acabaron y, en un viaje relámpago a casa para los imponderables de un acompañante de enferma de hospital, Rafa trajo los que había dejado congelados, para que no nos faltaran.

cinnamon rolls

Hasta aquí el punto sentimental de los rollos de canela, y ahora la receta, que esta vez saqué del blog de Trotamundos.

Ingredientes para unos 20 rollos de entre 50 y 60 gr:

– 80 gr de mantequilla a temperatura ambiente

– 80 gr de azúcar (yo azúcar moreno)

– 330 ml de leche (yo semidesnatada)

– 600 gr de harina (yo semiintegral ecológica tipo crema de El Amasadero)

– 3 gr de levadura seca de panadería

– Una cucharadita de sal

– Canela para el relleno

– Más azúcar para el relleno

– Más mantequilla para el relleno

– Un huevo batido para pintar justo antes de hornear

En un robot, o a mano (yo lo hice en la Mycook) mezclamos la leche y la mantequilla hasta que quede bien disuelta. Si lo hacemos a mano, creo que sería conveniente calentar un poco la leche, ya que en la Mycook lo mezclé durante 4 minutos a 40º. Cuando quede bien disuelta la mantequilla, añadimos harina, levadura, azúcar y sal. Amasamos durante unos minutos hasta que la masa esté lista. En la Mycook mezclé a velocidad 5 durante un minuto y luego en función amasado 4 minutos. Dejamos reposar media hora o cuarenta y cinco minutos bien tapado. Después, en la encimera de la cocina, sacamos la masa, la amasamos para desgasificarla (si no, aparecerán las odiosas burbujas) durante unos segundos, hacemos un rulo, y a partir de él, con un rodillo, vamos estirando bien para que nos quede una plancha en forma de rectángulo.

Hay que estirarla bien fina, sin pasarnos rompiéndola, pero teniendo en cuenta que si queda gordita luego los rollos serán demasiado grandes.

Repartir sobre la plancha de masa una cantidad de mantequilla suficiente como para que llegue a toda, pero sin pasarnos si no queremos sumar mucha más grasa. Sobre la mantequilla, espolvorear azúcar, con el mismo criterio, y sobre ella, canela molida, esta ya sin miedo 😉

Enrollamos la masa por el lado largo, cortamos en porciones de no más de 5cm, colocamos sobre una bandeja de horno con el corte hacia arriba, dejando espacio entre las piezas, porque crecerán, y dejamos levar tapado unos 30-45minutos. Pasado ese tiempo, ya con el horno caliente a 225º, pintamos con huevo y horneamos, unos 8-10minutos. Si se nos hace muy largo, podemos sentarnos…

cinnamon rolls horno

cinnamon rolls Iñaki

Un punto fuerte de estos rollos es su contenido en grasa aceptable para ser un dulce. Cualquier galleta maría contiene un 12% de materia grasa, y estos rollos tienen un 9%. Es cierto que se usa mantequilla, rica en grasas saturadas, pero podríamos cambiarla por un aceite suave 😉 Tampoco su contenido en azúcar es alto, también un 9%, cuando en unas maría sencillitas encontramos un 20%.

Si os animáis, os gustarán 🙂

Alcachofas estofadas con tomate

Casi por aclamación me animo a escribir esta receta. Y es que, aunque es un plato riquísimo, es tan simple que no se me ocurre que alguien pueda no saber cómo hacer… Pero es cierto que en cocina damos muchas cosas por sabidas, y no siempre es así. Estas alcachofas son un clásico en casa de mis padres. Pero yo no las hago igual que mi madre, porque yo soy de la liga “no al limón”, y ella de la liga “frotemos con saña las alcachofas que no oscurezcan”. Pero yo no  le veo ninguna pega a que oscurezcan un poco antes de echarlas a la cazuela. Y no saben a limón, jeje. Pero sí aprendí de mi madre algo muy importante respecto de las alcachofas: cómo elegirlas. Ella las llama “del ojo cerrado”, y son las que tienen las hojas centrales más cortas que las exteriores. Supongo que son más tiernas. Ni idea, pero es cierto que son las mejores, más llenas.   alcachofa Para evitar que las alcachofas se oscurezcan, como no las froto con limón, dejo lo de cortarles la punta en el último momento. Es decir, les corto el rabo y les quito las hojas exteriores a todas las que voy a cocinar, y luego ya las despunto todas. Siempre se oscurecen un poco las primeras, sobre todo si son muchas, pero de verdad que una vez cocinadas no se les nota nada. Por supuesto en el sabor tampoco. Bueno, sí, se nota que no saben a limón, jeje

alcachofas con tomate

Ingredientes para cuatro personas, siendo cada ración una guarnición abundante que habrá que acompañar con otra ración de proteína

– 6 alcachofas grandes u 8 medianas

– 750ml de tomate triturado sin caldo. Si es de bote, que tiene tanto caldo, un litro

– 2 ajos picados, como a mí no me gusta encontrármelos, tengo un triturador de ajo

– Tomillo al gusto

– Sal, pimienta blanca molida y un pelín de azúcar si no os gusta que el tomate esté ácido

En una cazuela baja con un poco de aceite, poco, se echa el ajo, y cuando empiece a dorarse, el tomate triturado. Se deja a fuego medio y se tapa. Cuando haya reducido un poco se añaden los condimentos, se prueba, y se añaden las alcachofas. Remover bien y tapar. Cocer a fuego medio hasta que estén tiernas y el tomate se haya reducido lo suficiente para nuestro gusto.

Las alcachofas las iremos limpiando y cortando mientras el tomate se va haciendo, y así no pasarán mucho tiempo al aire y no se oscurecerán.

No tiene más 😉   y, por supuesto, 100% congelable. Además, añadiéndoles un poco de caldo, y cuando hierva, un poco de arroz o de fideos, tendremos una comida solucionada 🙂

Boquerones al limón

Muchas cosas detesto de la navidad. De hecho, sólo me gustan dos: que tengo dos semanas de vacaciones, y que me concedo bula para comer todo lo que me apetezca, los días clave, claro, y el resto media bula 😉

 

Una de las cosas que no me gustan es que desde un mes antes, desaparece de la pescadería todo el pescado “corriente” y pequeño. De golpe dejas de ver sardinas, boquerones, bacaladilla, etc. que dejan su lugar a las lubinas y doradas más grandes, el rodaballo, el besugo…

 

Pero la navidad se acaba. Afortunadamente. Y los que se fueron, vuelven 🙂

 

En casa adoramos el pescado, y más el azul. Y de entre todo el pescado azul, el que más nos gusta, el pequeño: sardinas y boquerones. Las primeras deliciosas en la brasa de leña, con allioli, y los segundos rebozados. Pero freír siempre nos da una mezcla de cargo de conciencia y pereza, así que sólo lo comemos así cuando salimos fuera o cuando mi madre nos invita a cenar 😉

 

Desde hace unos meses hacemos los boquerones al limón. Riquísimos, y la manera más fácil que hemos encontrado de hacer medio kilo de ellos en sólo quince minutos (sin contar la evisceración, claro)

 

Ingredientes para dos personas y media:

– Medio kilo de boquerones limpios de tripa

– Un limón y medio limpio a rodajas finas

– Chorrito de aceite

– Sal, ajo picado y perejil

 

Cubrimos una sartén grande con el limón

 

limones a rodajas cubriendo el fondo de la sartén

 

Ponemos apretaditos los boquerones. Mi hijo dice que es un “abanico de boquerones” 😉

 

boquerones cubriendo la sartén

 

Añadimos el chorrito de aceite de oliva, la sal, el ajo y el perejil

 

boquerones ya sazonados

 

Tapamos la sartén y cocemos a fuego medio durante 12 minutos. Luego destapamos y dejamos que se consuma el líquido. Servimos calientes y con muchas servilletas para limpiarnos las manos 😉

 

boquerones al limón

 

Acompañados por una buena ensalada, una cena estupenda. Más sana imposible 🙂

Alubias con tomate

Hace un siglo que no publico una nueva entrada en el blog, espero que quede alguien ahí para leer ésta, jeje

Hoy quería hacer alubias, con unas preciosas que compré este verano en el mercadillo de verduras de la Seu d’Urgell, en el Pirineo Catalán, directamente a la agricultora que las cultivó. Un verdadero lujo para la gente del sur, a donde apenas llega alguna legumbre que no sea origen USA o Canadá 😦

Las legumbres en potaje suelo cocinarlas sin carne, porque lo que más me piden unas alubias es el chorizo, y prefiero hacerlas más ligeras. Alguna vez sí las hacemos con pescado, normalmente bacalao.

Encontré esta mañana esta receta en la web de Consumer Eroski (donde, por cierto, hay infinidad de recetas interesantes, muy bien clasificadas). Es complicado encontrar recetas de potaje de legumbres vegetarianas, así que me he alegrado mucho de encontrar esta 🙂

 

alubias con tomate

 

Ingredientes para una buena olla que dé para comer varias veces. En nuestro caso, 3 raciones dobles:

– 500gr alubias blancas remojadas

– 2 zanahorias grandes peladas y enteras

– 2 puerros

– Una cebolla pequeña

– Sofrito hecho con 200gr  tomate rallado, una cebolla y dos ajos. Yo gasté del que tengo hecho de la conserva veraniega 😉

– Pimentón dulce de la Vera

 

Se cuecen las alubias con las zanahorias, los puerros y la cebolla, y agua que supere unos 4 centímetros a las alubias. Se sala y se añade el pimentón. Si son alubias conocidas se puede cocinar en olla a presión, pero en mi caso, como eran nuevas, decidí cocinarlas sin presión, y menos mal, porque en una hora estaban perfectas (normalmente son dos horas). Se saca la verdura y se tritura. Se vuelve a añadir a las alubias. Luego se añade el sofrito, se mezcla bien, y se deja cocer unos cinco minutos.

Buenísimas 🙂

 

Arroz libanés

Estamos ahora volcados en probar platos completos que eviten la carne, y dejarla para un par de veces por semana, y casi casi, también el pescado, dejándolo también para tres o cuatro comidas semanales.

Esta receta es del costillo. No se la ha inventado él, claro, ni la ha conocido en un viaje a El Líbano (ya le gustaría, ya) pero es de las que él descubre y se encarga de preparar cuando la ponemos en el menú. La sacó de Forovegetariano, una receta que puso Arrels

 

arroz libanés 0

 

Ingredientes para 4 raciones, aunque nosotros siempre hacemos mucho más, para congelar.

– 3 berenjenas grandes cortada en dados

– 200 gr de garbanzos

– 4 cucharadas de aceite de oliva

– 3 dientes de ajo picados

– 1/2 cucharadita de comino en polvo

– 1/2 cucharadita de canela en polvo

– 1/2 cucharadita de cilantro en polvo (nosotros nos saltamos esto)

– 1200 gr de tomate triturado

– sal y pimienta negra molida

– arroz integral para servir

 

Cortar las berenjenas en dados y desamargarlas. Nosotros las ponemos a remojo con agua, un chorrito de leche y sal, al menos media hora. Escurrir bien. En una cazuela poner a cocer los garbanzos durante media hora. Escurrir y reservar.

En una cazuela ancha pochar la cebolla y el ajo, y cocinar a fuego suave hasta que esté hecha. Añadir las especias, remover y cocinar unos segundos, para echar enseguida las berenjenas. Remover y seguir cocinando 5 minutos. Añadir los tomates y los garbanzos. Salpimentar al gusto, tapar la cazuela y dejar cocinar 20 minutos más o hasta que los garbanzos estén tiernos.

 

A la hora de emplatar, añadir arroz integral y mezclar

 

 

 

arroz libanés 1

Ensalada de garbanzos y tofu

Esta ensalada es un clásico en casa, desde hace años. No tiene demasiado misterio, tal vez que una parte de los ingredientes se añaden calientes, lo que da a la ensalada un toque tibio que a mí me encanta 🙂  El tofu es el que vende Aldi, que probamos anoche por primera vez, y nos ha sorprendido por su precio, poco más de 6€ el kilo, y envasado al vacío 🙂

 

ensalada de garbanzos y tofu

 

Ingredientes para 2 personas

 

– 225 gr de garbanzos cocidos, nosotros caseros del congelador, y pedrosillanos, que nos gustan más 😉

– Dos tomates maduros grandes

– Dos cebollas tiernas, o una si es grande. Para esta ensalada gastamos parte de una gran cebolla dulce que se vino con nosotros de la Seu d’Urgell

– 200 gr de tofu firme

– Especias para marinar el tofu

– Chorrito de aceite

 

Un par de horas antes ponemos a marinar el tofu, con las especias que nos gusten, el aceite y zumo de limón, nosotros tomillo, mucho pimentón dulce de La Vera y pimienta negra.

Montamos el plato con el tomate a rodajas finas y la cebolleta, formando una cama. Sobre ella, los garbanzos y el tofu escurrido previamente salteado en la sartén.

 

 

Con el permiso del costillo 🙂

 

Fideuà integral con verduras y cazón

Esta ha sido nuestra comida de hoy. Hoy hemos dejado a papá pingüino solo en casa, toda una larga mañana, que tenía mucha plancha pendiente y tareas fontaneras en el huerto. Iñaki y yo nos hemos recorrido media ciudad, de centro comercial en centro comercial, la verdad, que hace mucho calor, pero cuando hemos llegado (Iñaki estaba fritito en el coche) me he encontrado esto

 

fideuà de pescado0

 

Ingredientes, a ojo, para tres personas:

 

– Una cebolla tierna

– Tres zanahorias pequeñas

– Tres tomates rallados pequeños

– Medio pimiento rojo

– 150 gr judías verdes

– 150 gr guisantes

– Caldo de pescado, unos 350 ml

– Dos cazones pequeños (es un pescado de agua salada parecido a la anguila, de la familia de los tiburones)

– 120 gr fideuà integral

– Cucharadita de carne de ñora

– Cucharadita de pimiento choricero

– Pimentón dulce

– Sal y pimienta

 

Picar todos los vegetales del tamaño de los guisantes. Pochar la cebolla y la zanahoria, cuatro o cinco minutos. Añadir el pimiento rojo. Pochar dos o tres minutos y añadir el tomate rallado. Dos o tres minutos después añadir un cucharón del caldo, la carne de ñora y pimiento choricero, y las judías verdes. Cinco minutos después añadimos los guisantes. Dejamos que cueza unos cinco minutos. Añadimos el pimentón y los fideos, subimos el fuego, añadimos el caldo de forma que cubra bien los fideos. Se distribuye el pescado cortado a trocitos por encima, se tapa y se deja cocer hasta que la pasta esté cocida, vigilando que no nos hayamos quedado cortos de caldo.

 

fideuà de pescado1

 

Y a disfrutar 🙂

Sofrito base congelado

Como siempre que llega agosto, en casa aprovechamos la temporada de tomates para hacer conservas. Con el resto de la familia hacemos una cadena para envasar unos ciento cincuenta kilos de tomate fresco, y luego ya en casa, sólo para nosotros, hacemos sofrito base, que es en realidad lo que nos quita trabajo el resto del año.

Las conservas las hacemos en botes de cristal guardados a lo largo del año, de legumbres, mayonesa, mermeladas, etc. Siempre botes nuevos, no usados antes para conservas caseras, porque hemos comprobado que algunas tapas no hacen bien el vacío por segunda vez.

Las conservas caseras de tomate consisten en envasar correctamente el tomate, cerrar los botes y hervirlos durante un tiempo que va desde 15 a 30 minutos, dependiendo del tamaño de los botes.

Siempre vamos escasos de botes, así que este año, para el sofrito, además de envasarlo en botes, como estos, que están listos para ser hervidos…

 

sofrito enlatado

 

lo he congelado. El problema de congelar es el de siempre: el espacio. Pero he descubierto una forma de congelar que deja a cero el espacio desperdiciado  😉   En dados 😉

Se trata de llenar las cubiteras, dejar que se congelen bien, sacar los dados o cubitos, y llenar una bolsa con ellos. Si el sofrito está bien congelado, luego los dados no se pegarán entre sí, y así luego podremos sacar los cubitos que necesitemos

sofrito en cubitos0

 

 

 

 

sofrito en cubitos1

 

 

 

sofrito en bolsa

 

 

De esta manera tengo más de cien cubitos, unos 2 kilos de sofrito concentrado de tomate y cebolla, en un espacio mínimo 😉

 

Verdinas con gambusín

Me encantan las legumbres. Los garbanzos son mis favoritos, lo reconozco, pero las alubias, cuando puedo conseguir esas variedades tan comunes en las tiendas del norte, me encantan  🙂

Encontré estas verdinas en Carrefour, casi en la zona delicatessen, en saquitos de medio kilo. No me pude resistir. , A ver si doy con un buen proveedor que me haga un envío de legumbres del norte, ahora que están recogiendo la nueva cosecha, y me hago una reserva para todo el año… Aquí, en la zona del mediterráneo, la legumbre es, o bien USA, o bien Mexico. Con la buena legumbre que tenemos en España 😦

Las verdinas tienen un sabor muy suave, y piden ser acompañadas por alimentos suaves también. Se asocian tradicionalmente al pescado y el marisco. En este caso las hicimos con un poco de gambusín. Y digo poco porque la proporción fue 500 gr de alubias para 300 gr de gambusín, que una vez pelado y cocido se quedó en nada. Me acabo de dar cuenta, al ver la foto, que en mi plato no cayeron más de 4 gambusines.

 

verdinas con gambusín

 

Ingredietes para 7 raciones

– 500 gr alubias verdinas

– 300 gr de gambusín fresco.

– 3 cebollas grandes

– 1 pimiento rojo grande

– Una patata por cada ración que no se vaya a congelar

– 6 zanahorias grandes

– Una cucharada sopera de pimentón dulce de La Vera

– Dos cucharadas de aceite de oliva

 

Antes de empezar picamos todas las verduras por separado. Yo hice el sofrito en la mycook. Primero dos cucharadas soperas de aceite, un minuto, luego la cebolla, unos 5 minutos, luego añadí la zanahoria y el pimiento, otros 5 minutos, y finalmente el pimentón, unos 4 mintuos. No me quedo con los tiempos exactamente porque cocino a ojo. No tengo claro cuántos minutos son necesarios para que la cebolla esté a mi gusto, pero tengo ojos 😆

Pasé el sofrito a la olla, añadí las alubias, les di unas vueltecitas durante dos o tres minutos, y añadí el fumet que hice con las pieles y cabezas del gambusín el día anterior, para que el fumet estuviera bien frío. Con las cabezas y pieles de 300 gr de gambusín me salieron 750 ml de fumet.

Añadir agua del tiempo hasta cubrir las alubias cuatro dedos, y llevar a hervor. Cuando la alubia esté hecha, sin presión una hora aproximadamente, parar y añadir el gambusín pelado, que se cocerá con el calor residual.

 

Nos chupamos los dedos  🙂