Primeros bocadillos integrales para niños y niñas

Llevaba haciendo todo el pan en casa unos cinco años cuando nació mi hijo. Mi pan es muy casero, integral de verdad, contundente de sabor y firme de textura. No mazacote, ojo. Con esa apuesta en marcha durante tanto tiempo ¿cómo permitir que mi hijo se iniciara en el mundo bocata con los azucarados panecillos de leche o peor, con el universal pan de molde? Que ya se que «no pasa nada» (odio ya esa expresión) porque se iniciara con un pan que no es el mejor del mundo, hasta que su boca y su destreza le permitieran comer pan de verdad, pero la realidad que veo a mi alrededor es que luego cuesta mucho reconducir ese gusto por el pan tierno, dulce y sin apenas corteza para el bocadillo.

Pero la cuestión era ¿con qué pan hacerle un bocadillo de queso a los 14 meses? Yo hago hogazas para comer grandes rebanadas en el desayuno, y barras tipo baguette para bocadillos adultos. Difícil…

Mi hermano, panarra de pro, me dio la clave al enseñarme cómo se hace un tipo de pan de centeno que suele traerme cuando viene de vacaciones. Consiste en hacer una plancha de pan plano, estirado a rodillo, cortarlo en cuadrícula y luego, dividir cada «bocadillo» en dos partes, quedando con las dimensiones de un sandwich, pero… no hay color…

De todos los panes que hago es el menos lucido. No tiene una greña espectacular, ni una miga para tirarse de cabeza, pero es, de largo, del pan que más orgullosa me siento 🙂

 

pan chato cortado

 

Ingredientes para 12 bocadillos de unos 80gr

 

– 650 gr harina de trigo integral panadera ecológica, de El Amasadero

– 400 gr agua

– 1’2 gr de levadura seca

– 11 gr sal

 

DÍA 1

Mezclar bien todos los ingredientes menos la sal y dejar en autólisis (reposo tapado durante al menos media hora). Luego amasar según costumbre añadiendo la sal, clavando la espátula para que entre bien y no salga volando cuando amasemos. Yo hago pliegues. Dejar levar un rato, lo suficiente como para que la masa empiece a fermentar, tal vez 5 ó 10 minutos. Tapar con un paño y con una bolsa de plástico, y meter en la nevera.

 

DÍA 2 (puede ser después de 24 horas, pero podemos llevarlo hasta las 72)

Sacar de la nevera y dejar atemperar media hora. Amasar un poco para que pierda la rigidez del frío y, sobre una lámina de horno, estirar con un rodillo, hasta formar un rectángulo con las dimensiones de una bandeja de horno y un grosor no mayor al del dedo meñique

 

pan chato

 

Tapar con un paño, dejar levar dos horas al menos, y meter al horno frío, y hornear a 100º,r unos 25 ó 30 minutos. Luego sacar, despegar con cuidado de la lámina de horno dejar enfriar en una rejilla. Es importante hacer esto rápido para que la base del pan no se humedezca. Pero claro, el pan quema.Yo separo la lámina con un movimiento rápido que consiste en coger el pan, lámina incluida, y volcarlo sobre una rejilla larga, de manera que la lámina quede arriba. Entonces ya es muy fácil tirar y despergarla. Y así el pan se enfría «bocaabajo».

He editado esta entrada para cambiar la forma de horneado porque he descubierto que este pan queda muchísimo más tierno si se hornea a baja temperatura metiendo la masa a un horno que arranca en ese momento, sin precalentar.

pan chato hecho

 

 

Cuando esté bien frío, cortar en cuadrícula, haciendo trozos de las dimensiones que queramos

 

pan chato cortado0

 

 

Para convertirlos en bocadillos, es tan fácil como hacer un corte por la mitad, separando la parte inferior de la superior. Queda un bocadillo de un grosor de 2 cm, con miga suelta, corteza blanda, pero integral y con mucho sabor. Cuando vamos a cenar a la playa de bocatas, le robo uno al peque. Los prefiero mil veces a los bocadillos de barra.